Para quienes no lo conocen, Marc-André Hamelin es considerado por muchos -yo incluído-, como el pianista con la técnica más perfecta y prodigiosa de la historia del piano. Basta repasar su discografía o verlo en algunos de sus recitales (youtube, cómo no) para asombrarnos con obras de dificultad demoníaca que rayan el umbral de lo imposible.

Hamelin, “Marc” para los amigos, nos deleita en este caso no con una pieza de bravura y desenfrenado virtuosismo, sino más bien con una travesura pianística, en su faceta de pianista-compositor-humorista.

No digo más, he aquí el Vals Irritación sobre un tema de Nokia.