Flores

agosto 5, 2010

Pasaba por aquí y vine a traer flores nomás, para este muertito, mi pobre blog.

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Iniciativa

octubre 24, 2009

Che, deberíamos inagurar un cementerio de blogs, de paso ponemos este en la entrada diciendo: “Murió prematuramente. El blog que no fue. Descanse en paz”.

Rigor mortis

febrero 26, 2009

– Este blog está muerto, sí señor.

– Pero pensé que estaba en coma nomás.

– Pues bien, es casi lo mismo. Uno de estos días lo desconectan y es historia.

– ¡Horror! Era tan joven este blog, y mírenlo ahora, fracasado y casi muerto.

– Es una pena, sí señor, pero en la blogosfera solo sobreviven los más fuertes. O más bien quizá los más constantes y entusiastas.

– No me resigno, ni aunque me digan que entró en rigor mortis.

– Debería.

– No sé, a lo mejor uno de estos días despierta o resucita como un blog minimalista.

– ¿Se refiere a los minipost o la práctica del microblogging?

– Algo así.

– ¿Ha estado consumiendo Twitter?

– Me temo que sí.

Actualización

enero 2, 2009

Comenzando el 2009. Es hora de desempolvar el blog y darle algo de vida.
Pronto más novedades…

¿Y esto qué es?

octubre 30, 2007

Bueno, a veces pienso que este blog es semejante a una mosca disecada.

La pobre, tan insignificante y encima muerta.

Las 5 etapas del blogging

agosto 10, 2007

Pero qué buen post este de blogmundi.

Muchachos, realmente estoy podrido de ver en muchos lados como se basurean entre diseñadores y programadores.

Con el argumento de cual de los dos la tiene más grande no llegamos a ninguna parte, y soy de la opinión de que los enfrentamientos son estúpidos y estériles.

Cómo no, lo ideal -o más bien quizá el nirvana- sería dominar -y recalco “dominar”- ambas disciplinas: el diseño y la programación; pero está claro que eso es muy difícil cuando no imposible de lograr al 100%. Incluso en cada disciplina las áreas son tan enormemente amplias y llenas de complejidades propias, que exigen la especialización total en un terreno determinado (digamos RDBMS o CSS solo por dar dos ejemplos entre mil millones) con el último fin, claro está, de lograr resultados verdaderamente profesionales.

Por cierto, eso no significa que desarrollemos autismo y no miremos más allá de nuestras narices; es necesaria la especialización pero sin ignorar todo lo demás (que es mucho). Hay que conocer el universo y sus diversos aspectos en mayor o menor grado y en el balance necesario según el papel que se juegue. El programador debe saber que existe el color y la tipografía con sentidos propios; más allá del código, los procesos y las variables; como así también el diseñador debe entender que los elementos visuales y la interfaz hay que apoyarlos en la lógica y la funcionalidad del código. Lo conceptual se extiende por necesidad al plano de lo técnico y lo práctico.

Finalmente está demás decir que la colaboración -y no la competición- entre profesionales de ambos bandos es esencial y desde luego mucho más constructiva que la rivalidad de egos.